Juana llegó a nuestras vidas en un momento muy especial, con todos sus besos y abrazos nos envolvió en su magico mundo infantil.
Ya nada es mas importante que ella, es nuestra razón para vivir, las ganas de levantarnos cada mañana y escucharla cantar y reir.
Ella es el tesoro mas grande que nos pudo dar la vida.
Desde hace muchos años, no viviamos una Navidad tan magica como esta, ya que este año tuvimos la dicha de gozarla con ella.

La noche fué muy divertida, empezamos cantando villancicos, comiendo natilla y buñuelo, destapando regalos que Juana gozo hasta la media noche.
Su risa y alegria nos contagio a todos, la casa se sentia distinta, la navidad se habia convertido en lo que en muchos años atrás sentiamos cuando eramos niños, fué la felicidad absoluta, que maravilla, quien creeria que este pedacito de gente podria causar tantas emociones juntas.
Hoy doy gracias a Dios por haberme dado la dicha de ser mamá, y le ruego que la proteja todos los días de su vida.
La próxima navidad que venga me imagino que va a ser igual de hermosa que esta que paso, porque nuestra Juana tiene la magia que todos los niños tienen, y hace que esta noche se ilumine de alegria en esta fecha tan especial.